Llegamos a la meca.... Los inventores del asunto SLAM vamos a revelar al padre de la criatura.
Devourment es una banda de Texas, Estados Unidos, formada a finales de los 90. Si Black Sabbath inventó el Heavy Metal e Iron Maiden le dio velocidad, Devourment agarró el Death Metal, le sacó toda la finura y lo convirtió en un bloque de cemento rítmico que cayó arriba de la escena mundial. Ellos inventaron las reglas del juego que hoy copian todas las bandas que estuvimos escuchando.
Pasémosle el escáner con nuestra estructura predeterminada, con el respeto que se merece el creador, pero con el ojo crítico bien afilado.
1. El Árbol Genealógico y el "DNI" de la Banda
El Origen: Nacen en 1995 en Dallas, Texas. Al pibe rockero hay que situarlo: Texas es un estado rudo, de llanuras, camionetas gigantes, calor sofocante y una cultura muy dura. De ahí sale un metal que no es refinado; es pesado, cuadrangular y con mucho "groove" (esos ritmos que te hacen mover el cuerpo).
El Prontuario : La historia de los integrantes de Devourment es un caos hermoso, un árbol genealógico lleno de idas, venidas, muertes y peleas. El cerebro rítmico original fue Brad Fincher (batería), pero el tipo que le dio la identidad total con su voz de ultratumba fue Ruben Rosas. Pasaron por la banda decenas de músicos. El bajista original, Wayne Knupp, falleció en 2007; y otros pilares como Mike Majewski (que pasó de bajista a cantante) entraron y salieron. Lo loco de esta formación es que los tipos se intercambiaban los instrumentos: el que hoy cantaba, mañana tocaba la guitarra. No eran virtuosos de conservatorio, eran tipos que entendían la pesadez como un lenguaje común.
Las Fronteras: Físicamente son un producto puramente texano, pero su red de influencia rompió el mapa. En los 90, cuando no había redes sociales, estos vagos mandaban casetes por correo y armaron una escuela internacional. Hoy en día, el sonido de Texas se replica desde Rusia hasta el conurbano bonaerense.
Son los fundadores de una frontera mental: el territorio del Slam.
2. El Termómetro de la Prensa
¿Qué dice el 'hype' histórico?: Para la prensa del metal extremo, Devourment son Dioses. Discos como Molesting the Decapitated (1999) son tratados como los evangelios del Brutal Death. Se los elogia por haber creado un subgénero entero y por tener el sonido de guitarra más gordo y asfixiante de la historia.
El filtro crítico: Con las leyendas la prensa suele ser intocable y condescendiente. Como ellos "inventaron el estilo", los críticos les perdonan discos enteros que son aburridísimos o que están grabados para el demonio. Se armó un mito tan grande alrededor de la banda que, durante años, cualquier cosa que sacaran con el logo de Devourment era tratada como una obra de arte, cuando en realidad pasaron por baches creativos enormes debido a los cambios constantes de integrantes.
3. El ADN Musical
Para que entiendan de dónde salió este monstruo... Devourment no inventó el Death Metal, lo que hizo fue limpiar la mesa y quedarse con una sola parte del ADN:
Pata A (El Death Metal de Nueva York): Su influencia directa es Suffocation (sobre todo el tema "Liege of Inveracity" de 1991, donde por primera vez se escucha un corte lento y machacón). Devourment agarró ese pequeño momento de Suffocation y dijo: "Hagamos una banda que suene así TODO el tiempo". También maman de la densidad de Cannibal Corpse.
Pata B (El Groove y la afinación baja): Tienen un elemento rítmico muy marcado que viene de la escuela del rock pesado y del hardcore, pero llevado al extremo. La afinación de las guitarras bajó tanto que las cuerdas parecen elásticas flojos. No buscan la velocidad por la velocidad misma; buscan que el ritmo sea bailable... si es que se puede bailar en un pogo de asesinos.
4.
La Trinchera: Discografía y Evolución
Sentémonos a escuchar el recorrido de la aplanadora:
Molesting the Decapitated (1999): El Big Bang del Slam. Un disco rancio, asqueroso en su temática, con una producción ultra-saturada pero que tiene una magia negra irrepetible. Temas como "Choking on Feces" o "Festering Vomit" definieron los riffs que las bandas gringas y europeas siguen robando hoy en día.
Butcher the Weak (2005): El disco de la consolidación. Lo grabaron dos veces porque la primera sonaba horrible. Acá el sonido es más profesional, la batería tiene un golpe limpio que te desarma las costillas y los "slams" son perfectos para romper cabezas.
Unleash the Carnivore (2009): Un paso en falso. La banda intentó ponerse más técnica y rápida, queriendo sonar como las bandas de Brutal Death tradicionales, y perdieron ese machaque lento que los hacía únicos. Quedó como un disco del montón.
Obscene Majesty (2019): El regreso definitivo a las fuentes, pero con una producción del siglo XXI. Volvió la formación clásica con Ruben Rosas en la guitarra y Brad Fincher en la batería. Es una pared de ruido asfixiante, técnico pero destructivo. El disco suena como si el fin del mundo estuviera pasando en tu living.
Lo que no está bueno:
Cantemos la posta: Devourment es el culpable de que el género se volviera monótono. Al ser los inventores, se quedaron cómodos en su propia receta durante años. Exceptuando su último disco, la banda pasó casi una década repitiendo los mismos tres yeites de guitarra y la misma batería predecible. Además, las letras y las tapas de los primeros discos (fieles al estilo "Gore" explícito de la época) hoy en día quedan más como un cliché infantil de película de terror barata que como algo que realmente asuste o transmita peligro real.
5. El Veredicto
A ver, respeto ante todo: Devourment es una banda escuela. Si a vos te gustan las bandas modernas que estuvimos analizando antes, tiene que arrodillarse acá porque de este pozo tomaron agua todos. El mérito absoluto de Devourment es el Manejo del Tiempo. Saber cuándo parar la velocidad a fondo para meter un corte lento que te obligue a mover el cogote es un arte, y estos texanos lo dominan como nadie.
Sin embargo, el veredicto es riguroso,son prisioneros de la criatura que crearon. No pueden meter una melodía, no pueden meter un solo de guitarra tradicional, no pueden cambiar el registro de la voz porque los fanáticos góticos del underground los queman vivos. Es una música con un techo de hormigón armado. Es la perfección de la brutalidad, pero también el límite absoluto de la música pesada.
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