domingo, 21 de junio de 2026

VOMEPOTRO

 

La aplanadora de Brutal Death Metal que sale de San Pablo, Brasil. Acá la cosa no es Thrash de trinchera; acá estamos hablando de tecnicismo extremo, carnicería sonora, blast beats sobrehumanos y una escuela brasileña que en los 2000 se propuso competir en violencia con el Death Metal más pesado de Estados Unidos y Europa.

​ ​Apliquemos el escáner real, con los discos de 2006 y 2009

​1. El Árbol Genealógico y el "DNI" de la Banda

​El Origen: Se forman en 1998 en San Pablo, el monstruo de cemento de Brasil. Si el metal norteamericano sale de ciudades frías, el Brutal Death brasileño sale del caos urbano, el calor sofocante y la densidad de una de las metrópolis más brutales del mundo.

​El Prontuario: El núcleo duro lo maneja Cristiano "Gorgoroth" (guitarra y voz) junto a tipos como André en la batería. No son ningunos improvisados que le pegan a los tachos para hacer ruido; para tocar a esta velocidad se necesita una disciplina física casi de atleta olímpico. Vienen de mamar el under más enfermo de Brasil, ese que no busca salir en la radio sino sonar lo más inhumano posible.

​Las Fronteras: El Brutal Death Metal funciona en una red global total. Vomepotro edita sus discos con sellos especializados de afuera (como Obscure Domain de Alemania) porque su mercado real es el tipo que colecciona música extrema en Japón, Europa o Estados Unidos. Es una banda ultra-local en su esencia paulista, pero conectada quirúrgicamente a las venas del underground mundial.

​2. El Termómetro de la Prensa (La mirada ajena)

​¿Qué dice el nicho especializado?: En las revistas y blogs de Brutal Death y Goregrind, a Vomepotro se los respeta por mantener la bandera del sonido denso y sudamericano, pero con el nivel de producción internacional. Se los elogia por no ser un simple clon de las bandas yanquis y por meter esa "maldad" típica del metal brasileño.

​El filtro crítico: El problema de la crítica en este género es que muchas veces se quedan solo en el fetiche de la velocidad o lo sangrienta que es la tapa del disco. Si tocás rápido y la batería suena como una ametralladora, la prensa del nicho ya te pone 8 puntos, olvidándose muchas veces de analizar si las canciones se diferencian una de otra.

​3. El ADN Musical (Influencias directas)

​Para explicárselo al pibe que solo escucha rock, esto es el equivalente a la película de terror más explícita y sangrienta que se pueda filmar. Las raíces son claras:

​Pata A (La escuela de Nueva York/Texas): El machaque pesado y los cambios de ritmo densos (los famosos slams) heredados de bandas como Suffocation, Cannibal Corpse o Devourment.

​Pata B (La herencia brasileña): El toque de velocidad descontrolada que inventó Krisiun en los 90. Es ese ataque implacable donde el baterista no para de meter blast beats (golpes hiper-rápidos simultáneos de caja y platillo) durante tres minutos seguidos.

​4. La Trinchera: Reseña de sus Álbumes (2006 y 2009)

​Acá es donde le ponemos la lupa  que marcan la era dorada de la banda:

​2006: Zombie Gore Vomit

​Este es el primer larga duración de la banda y es una declaración de guerra.

​El Análisis: Temas como "Sacrifice Bloody Cult" o "Sucking Umbilical Cord" te marcan la cancha al toque. Es un disco de Death Metal ultra-asfixiante. Las guitarras están afinadas bajísimo (suenan como un motor diésel regulando en el barro) y la voz de Cristiano es un gutural de ultratumba, un "gargajo" constante que no busca que le entiendas una sola palabra, sino funcionar como un instrumento de percusión más.

​Lo que no está bueno (Sin desmerecer): Al pibe le tenemos que decir que el disco cansa rápido si no estás acostumbrado. La producción de 2006, aunque es potente, satura un poco los medios. El sonido de la batería por momentos suena demasiado procesado (el famoso "clic" del bombo que parece una máquina de escribir) y le quita la naturalidad de la roña callejera.

​2009: Liturgy of Dissection

​Tres años después, sacan lo que para muchos es su obra cumbre de brutalidad técnica.

​El Análisis: Acá la banda subió de nivel. Se nota un ajuste de tuercas impresionante en la velocidad y la técnica. Temas como "Carnivore Necropsy" o "Horror Humanufactore" muestran riffs mucho más complejos, donde las guitarras barren el diapasón con una precisión quirúrgica. Encima, como frutilla del postre, se animan a meterle la mano a la historia versionando "Mass Hypnosis" de sus compatriotas Sepultura y "Dominate" de los padres del género, Morbid Angel, pasándolos por su propia licuadora brutal.

​Lo que no está bueno (Sin desmerecer): El disco es una pared de ladrillos que te cae en la cabeza. El avance técnico es innegable, pero la estructura de los temas se vuelve un manual del género: intro densa, blast beat a fondo, corte para el machaque y vuelta a empezar. Falta un poco de sorpresa compositiva; se vuelven prisioneros de su propio estilo extremo.

​5. El Veredicto

​A ver, el Brutal Death Metal es un género acorralado por sus propios límites. ¿Qué tanto más rápido se puede tocar? ¿Qué tanto más grave se puede cantar? Vomepotro juega ese partido a la perfección. No los busques por el lado de la melodía ni esperes que el pibe rockero tararee un estribillo porque no va a pasar; esto es impacto puro, es texturas de ruido controlado y violencia física hecha música.

​El valor real de la banda en estos discos es que demostraron que en Sudamérica se podía lograr el mismo nivel de sonido estallado y asfixiante que tenían los europeos o los yanquis con presupuestos gigantes, pero metiéndole la "maldad" de la escuela paulista. El peligro es que, para el que mira de afuera, es una masa uniforme de ruido donde es difícil distinguir dónde termina el disco de 2006 y dónde arranca el de 2009.

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