THERMOHALINE – Maelström
Los pibes: Lennart Janssen (voz, múltiples instrumentos, programación), Nuno Lourenço (voz, múltiples instrumentos, programación) e Ignacio Elías Rosner (voz, múltiples instrumentos, programación). Tres tipos, tres países, un solo cerebro colectivo .
La promesa y el contexto: Thermohaline no es una banda de trinchera al uso. Es un proyecto transatlántico que une a músicos de Bélgica, Portugal y Argentina bajo una sola obsesión: el mar como fuente de horror y mito. La promesa de Maelström era ambiciosa: black metal atmosférico con capas de death, industrial y electrónica, todo envuelto en una mitología náutica propia. La cumple, pero con matices que conviene desmenuzar.
La lucha (dato color): Grabado y mezclado por Flavio Kebras, masterizado por el mismo equipo, y editado originalmente en enero de 2021 de forma independiente. La edición física en CD salió por Onism Productions en marzo de ese año, en digipack con un libreto de ocho páginas que incluía letras e imágenes . El arte y el concepto visual corrieron por cuenta de los tres integrantes, que se repartieron el diseño de tapa y el layout . Dato de trinchera: los tres músicos tocan absolutamente todo y comparten las voces, lo que explica esa sensación de coro de ultratumba que atraviesa el disco .
Lo que suena: Black metal atmosférico con desvíos constantes hacia el death, el industrial y la electrónica. Seis temas, todos por encima de los siete minutos, con una densidad que abruma. La base es black metal de blast beats y riffs afilados, pero encima hay capas de teclados, samples de olas, loops de percusión programada y pasajes de dark ambient que generan una sensación de inmersión total. Las voces son múltiples y cambiantes: guturales, gritos desgarrados, spoken word. No es un disco fácil ni directo; es una experiencia que requiere paciencia y varias escuchas .
Canciones (Tracks):
Obra Dinn (7:16)
Adamastor (8:02)
Sirens (8:52)
Shipwrecked (10:51)
Dark Corners of the Ocean (8:28)
Estética y Podredumbre (Producción y Arte): La producción es densa y algo sucia, con la programación de batería como columna vertebral. Eso genera un sonido compacto pero a veces frío, con los bombos disparados como metralletas y los platos sintéticos quedando finos frente al muro de guitarras . El arte, creado por los propios integrantes, remite a la imaginería marítima oscura: naufragios, abismos, criaturas. No hay pose satánica ni cadáveres; la oscuridad está en el agua, no en el maquillaje.
El pulso de la obra: La clave de todo es Shipwrecked. Diez minutos y cincuenta segundos donde el disco alcanza su punto más alto. Ahí confluyen todo lo que Thermohaline promete: riffs densos, cambios de tempo, pasajes de doom funerario, voces limpias que aparecen de la nada y un solo de guitarra que se estira durante minutos. Es el tema que justifica la duración del álbum y el que muestra hacia dónde podría ir la banda si pule sus defectos. Es un disco ambicioso, denso y por momentos brillante que te deja agotado, en el buen y en el mal sentido.
La Voz Especializada:
Metal Reviews (Goat): "A pesar de una producción menos que perfecta, a pesar de los loops de batería programada... este sigue siendo un álbum excelente y muy escuchable, rebosante de personalidad. Killing Songs: Obra Dinn, Sirens, Shipwrecked." (82/100)
Metal Archives (NausikaDalazBlindaz): "Un álbum disfrutable, lleno de diversión y furiosa frenesí y pura locura de murciélago... aunque puede que necesite varias escuchas para apreciar el humor presente en algunas canciones." (80/100)
El ojo crítico (desde la trinchera): Maelström es un disco que impresiona más por lo que intenta que por lo que logra. La ambición es enorme: tres músicos de tres países, tocando todo, mezclando black metal con electrónica, industrial y doom. Y durante buena parte del metraje, funciona. Obra Dinn abre con una fuerza brutal, Sirens tiene un pasaje de doom funerario que corta la respiración, y Shipwrecked es una obra maestra en miniatura. Pero el disco tiene problemas. La producción, aunque intencionalmente sucia, deja a la batería programada sonando fina y sintética, lo que resta pegada a los momentos más pesados . Hay demasiados pasajes de spoken word y algunos temas se estiran más de lo necesario. Además, la mezcla de géneros a veces se siente más como un ejercicio de estilo que como una necesidad expresiva. No es un disco para escuchar en shuffle ni para buscar singles. Es una experiencia de inmersión, de esas que se disfrutan con auriculares y tiempo. Para los fans del black metal experimental y atmosférico, vale la pena. Para los que buscan brutalidad directa, no.
La posta: Si te gusta el black metal que se anima a mezclar géneros sin pedir permiso, Maelström es una parada obligatoria. Es un disco de nicho, hecho por músicos de nicho para oyentes de nicho. No vas a encontrar himnos ni estribillos, pero sí un viaje sonoro que, cuando acierta, te deja sin aire. Dale una escucha en Bandcamp (está gratis) y decidí por vos mismo. Si te engancha la primera escucha, probablemente vuelvas. Si te aburre, no insistas: no es para vos.
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