BELPHEGOR – Blutsabbath (1997)
Los pibes: Helmuth Lehner (voz, guitarra), Sigurd (guitarra líder), Barth (bajo), Torturer (batería). La formación exacta de esta época está algo diluida en los créditos, pero el núcleo creativo es innegablemente Helmuth.
Bajada inicial: El segundo disco de los austríacos es la patada en la puerta que definió su marca: death metal brutal con una capa de black metal satánico y una obsesión por la blasfemia que les costó caro. Si "The Last Supper" fue el aviso, "Blutsabbath" es la cristalización de la hostilidad.
La lucha (dato color): La edición original salió en 1997 y fue un dolor de cabeza para la industria. Según el propio Helmuth, los distribuidores y tiendas devolvieron los discos al sello a la semana de salir por el arte de tapa (un feto de Jesús cortado en pedazos) y las letras. La imprenta se negó a imprimir la portada y tuvieron que buscar otra empresa. Para la banda, fue "brillante burlarse del hijo de Cristo y mear al mainstream" . El disco fue retirado del mercado dos semanas después de su lanzamiento .
Lo que suena: Death/black metal sin concesiones. Riffs cortantes y veloces, blast-beats constantes, y la voz de Helmuth alternando entre growls profundos y gritos desgarrados. La producción es cruda, con la batería algo enterrada en la mezcla (una queja recurrente incluso entre fans), pero las guitarras suenan afiladas y ominosas . Hay más melodía de la que uno esperaría: pasajes de tremolo picking melancólico y algún que otro arreglo de campanas siniestras que recuerdan a los primeros Children of Bodom . La apertura "Abschwörung" es un ejemplo perfecto: casi épica antes de desatar la furia.
Canciones (Tracks):
Abschwörung
Blackest Ecstasy
Purity Through Fire
Behind the Black Moon
Blutsabbath
The Requiem of Hell
Untergang der Gekreuzigten
Path of Sin
No Resurrection
Estética y Podredumbre (Producción y Arte): El sonido es áspero, de mediados de los 90, sin pulir. El arte de tapa original es infame: un feto descuartizado. Colores oscuros, rojos sangre, tipografía gótica ilegible. El logo de la banda ya mostraba esa estética de blasfemia y ocultismo que los acompañaría toda su carrera.
El pulso de la obra: La clave es "Abschwörung". Es el track más completo: introduce el disco con una atmósfera de anticipación ritual, tiene riffs memorables, cambios de tempo efectivos y resume todo lo que Belphegor haría después, pero con la urgencia de una banda que todavía estaba hambrienta. Es un disco feroz, blasfemo y sorprendentemente pegadizo que te deja con la sensación de haber sido atropellado por un camión de cemento.
La Voz Especializada:
Metal Archives (dismember_marcin): "Cuando lo pones bien fuerte, es como una puta topadora, aplastando y destruyendo todo a su paso, con riffs afilados que cortan gargantas, batería rápida y las voces enfermas y dementes de Helmuth, que realmente está poseído."
Metallized.it: "El satanismo evocado por Helmuth y compañía no es el secularizado de LaVey... con Belphegor se entra en la crueldad y la locura más extremas... El mal ya no se representa de forma abstracta, se materializa."
El ojo crítico (desde la trinchera): Acá hay que separar la mística del resultado. "Blutsabbath" es un disco importante para la banda y para el death/black de los 90, pero tiene costuras visibles. La producción es despareja: las guitarras suenan bien, pero la batería a veces desaparece, lo que le quita peso a la brutalidad . Temas como "The Requiem of Hell" o "Path of Sin" bajan la intensidad y se sienten más de relleno que otra cosa. La controversia del arte fue un gran marketing accidental para la época, pero hoy el disco se sostiene por los riffs y la voz, no por el shock. Es un escalón necesario en la evolución de Belphegor, pero no su obra maestra. En comparación con "Necrodaemon Terrorsathan" (1999), este disco suena menos concentrado y más disperso.
La posta: Si te gusta el death/black de los 90, crudo y sin filtro, "Blutsabbath" tiene momentos que justifican la escucha, sobre todo "Abschwörung" y "Purity Through Fire". Si buscás la versión más letal y madura de Belphegor, andá directo a "Lucifer Incestus" o "Necrodaemon". Este es un disco de trinchera: importante por lo que significó, pero no el pico de la banda.
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