Cuando el Sistema Quiso Amordazar al Rock – La Batalla
del Senado (1985)
Para
entender dónde estábamos parados en 1985, los pibes de hoy tienen que bajarse
de la nube de internet. No había redes sociales, no había streaming, no había
celulares. Si querías escuchar música, tenías que ir a la disquería a comprar
el cassette o el vinilo, o sentarte horas al lado de la radio con el dedo
clavado en la tecla de Rec para enganchar el tema que te gustaba. El Heavy
Metal y el Hard Rock habían dejado de ser un ruido del subsuelo: eran un
fenómeno de masas absoluto que llenaba estadios y dominaba la pantalla de MTV.
Y ahí
fue donde el sistema se asustó. Al ver que millones de jóvenes de la calle
preferían escuchar a tipos con pelos largos y camperas de cuero antes que los
discursos religiosos o políticos de la televisión abierta, la máquina de
censurar se puso en marcha. Lo que vino después fue una de las cacerías de
brujas más rancias de la historia de la música.
1.
El Contexto y la Problemática: El Nacimiento de la PMRC
En el
centro de esta mugre de época estuvo el "Pánico Satánico". Un grupo
de sectores ultra-conservadores y pastores evangélicos que copaban las
pantallas de la TV los domingos empezó a meterle pánico a las familias,
instalando la idea de que los discos de metal eran manuales de ocultismo,
pornografía y suicidio, llenos de "mensajes subliminales" ocultos al
revés en los vinilos.
En mayo
de 1985, cuatro mujeres de la alta sociedad de Washington (esposas de políticos
con mucha plata y poder, conocidas como las Washington Wives) fundaron la PMRC
(Centro de Recursos Musicales de Padres). La jefa de la banda era Tipper Gore,
esposa del entonces senador (y luego vicepresidente) Al Gore.
¿Cuál
era el problema que denunciaban? Decían que la música moderna estaba
corrompiendo la mente de los niños americanos. Para demostrarlo, armaron una
lista negra llamada "Las 15 Asquerosas" (The Filthy Fifteen), donde
metieron canciones de Judas Priest, Mötley Crüe, AC/DC, Mercyful Fate, Twisted
Sister y hasta de Prince y Madonna. Exigían que las discográficas pusieran un
sistema de clasificación obligatorio en las portadas (como el del cine) o que
directamente se prohibiera la venta de esos discos a menores.
2.
La Cita al Comité: El Circo en el Senado
Como
las fundadoras de la PMRC eran las esposas de los mismos tipos que manejaban el
país, lograron algo insólito: que el Comité de Comercio, Ciencia y Transporte
del Senado armara una audiencia oficial el 19 de septiembre de 1985 para tratar
el tema.
No era
un juicio penal para meter preso a nadie en ese momento, sino un circo político
televisado a nivel nacional por la TV abierta y replicado en todos los diarios.
Querían asustar a las multinacionales de la música para que aceptaran la
censura previa, usando a los músicos de rock como el chivo expiatorio ideal
para ganar votos de las clases más conservadoras.
3.
Los Rockeros en el Banquillo: Declaraciones y Argumentos en Detalle
El
comité citó a declarar a varios testigos. Los senadores esperaban encontrarse
con monos descerebrados a los que podrían pasar por arriba fácilmente frente a
las cámaras. Pero la jugada les salió al revés porque se plantaron tres tipos
hiper inteligentes a darles una lección de libertad de expresión y derecho
constitucional.
A)
Frank Zappa: El Intelectual Brillante
Zappa
era un genio de la música vanguardista, un tipo hiper culto, abstemio y con una
lengua que era un bisturí. Se presentó de traje y corbata, impecable.
Su
argumento: Zappa fue directo a la yugular de la Constitución. Dijo que la
propuesta de la PMRC era un intento cobarde de censura y que violaba la Primera
Enmienda (la libertad de expresión). Comparó las medidas de las esposas de los
senadores con "tratar de curar la caspa mediante la decapitación".
Declaración
resumida: "El proyecto de la PMRC es un disparate lleno de malicia que no
aporta ningún beneficio a los niños, infringe las libertades de las personas
que no son niños y promete mantener a los tribunales ocupados durante años...
Las demandas de este grupo son equivalentes a un tratamiento médico que
consiste en cortar la cabeza para terminar con la caspa".
B)
John Denver: El Aliado Inesperado
Denver
era el estereotipo del "buen americano": cantaba música country/folk,
tenía una imagen hiper limpia, sana y ATP. Los senadores pensaron que él iría a
apoyarlos, pero los barrió de espaldas.
Su
argumento: Defendió al rock con uñas y dientes. Explicó que la censura siempre
empieza con algo pequeño y termina destruyendo la cultura. Recordó cómo en su
momento su canción "Rocky Mountain High" fue censurada por algunas
radios porque los ignorantes pensaban que la palabra "High" hablaba
de drogarse, cuando en realidad hablaba de la altura de las montañas de
Colorado.
Declaración
resumida: "Me opongo firmemente a cualquier tipo de etiqueta o censura en
la música. Lo que se malinterpreta como peligroso, por lo general es solo la
expresión de un artista. La censura sofoca el espíritu humano y reduce nuestra
libertad".
C)
Dee Snider: La Fuerza de la Calle y la Razón
El
cantante de Twisted Sister fue el héroe absoluto de la jornada. Entró con
chaleco de cuero, remera de jean sin mangas, melena rubia salvaje y lentes
oscuros. Los políticos se relamieron pensando que se lo comían crudo. Snider
sacó un papel doblado de su bolsillo trasero y destrozó cada acusación con una
elocuencia brutal.
Su
argumento: La PMRC acusaba a su tema "Under the Blade" de promover el
sadomasoquismo. Snider les explicó que la canción la escribió para su
guitarrista, que estaba aterrorizado porque lo tenían que operar de la
garganta; la letra hablaba del miedo a estar bajo el bisturí en un quirófano.
Les demostró que la perversión no estaba en el disco, sino en la mente de los
censuradores.
Declaración
resumida: "La única persona que vio sadomasoquismo en esa canción fue la
señora Tipper Gore. Ella fue la que metió sus propias fantasías frustradas en
mi letra. Yo no puedo hacer nada si la gente tiene la mente sucia... Yo soy un
padre de familia, no tomo alcohol, no me drogo, crío a mis hijos con valores y
no necesito que un grupo de mujeres de Washington me diga qué es lo
correcto".
4.
La Repercusión en los Medios: Titulares Amarillistas y TV Rancia
Mientras
esto pasaba en el Congreso, las noticias de la época daban asco por el nivel de
amarillismo con el que le pegaban a las bandas. Los diarios y los noticieros de
televisión abierta jugaban para el miedo de los padres para vender más copias.
En la
TV Abierta: Los programas de debate invitaban a pastores a mostrar portadas de
discos de Iron Maiden o Slayer en primer plano, asegurando que si los chicos
escuchaban eso terminaban metidos en cementerios haciendo ritos oscuros.
Mostraban clips de rock descontextualizados para escandalizar a las abuelas en
sus casas.
Los
Titulares de los Diarios (Resumen del tono de la época):
"EL
VENENO DE LA DISTORSIÓN: CÓMO EL ROCK SUBYUGÓ LA MENTE DE NUESTROS HIJOS"
Los pasillos del Congreso se llenaron hoy de melenas
impresentables y música estridente. Mientras comités de madres ejemplares
luchan por mantener la decencia en los hogares, los mercaderes del rock se
escudan en la ley para seguir vendiendo letras que incitan al sadomasoquismo,
el sexo explícito y la rebelión violenta. Figuras deformes como el cantante de
Twisted Sister pretenden dar cátedra de moralidad ante senadores de la Nación,
en un espectáculo dantesco que demuestra el declive cultural de nuestra juventud.
5.
Las Secuelas de la Mugre
La
repercusión de esta audiencia fue mundial. En Europa y Latinoamérica nos
cagábamos de risa de la paranoica mentalidad norteamericana, pero el impacto
comercial se sintió en todos lados.
Al
final, la PMRC no logró que el gobierno metiera leyes de censura directa, pero
las discográficas capitularon por miedo a perder plata y crearon el famoso
sticker en blanco y negro: "Parental Advisory: Explicit Content"
(Aviso a los padres: Contenido Explícito).
¿El tiro del sistema por la culata? Total y absoluto. Lo que nació como una marca de censura para espantar a los compradores se convirtió, para el piberío de la calle, en el sello de garantía definitivo. Si un disco tenía ese sticker, significa que el material era pesado, rebelde y valía la pena. Los discos con etiqueta se vendieron el triple. El rock y el metal salieron fortalecidos, las bandas de Thrash Metal empezaron a escribir letras todavía más ácidas contra la hipocresía política, y la mugre de esa época quedó grabada en la historia como el día en que los de traje intentaron apagar el fuego del rock con nafta
.
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