AC/DC y la Sombra del "Acosador Nocturno"
(1985)
Para el
año 1985, AC/DC ya era una de las bandas más gigantes del planeta. Venían de romperla toda con Back in
Black (1980) y For Those About to Rock (1981). El sonido de los hermanos
Young era puro rock and roll directo, tracción a sangre, autos, mujeres y
cerveza. Nada de satanismo real. Pero en el verano de ese año, el estado de
California se convirtió en el escenario de una película de terror real que salpicó
a la banda de la peor manera.
1. El Monstruo: Richard Ramírez, el "Night Stalker"
Un
asesino serial, violador y ladón llamado Richard Ramírez empezó a sembrar el
pánico en Los Ángeles y San Francisco. El tipo se metía en las casas de noche,
asesinaba a los hombres de un tiro o a puñaladas y violaba o torturaba a las
mujeres. Dejaba escenas espantosas y, a diferencia de otros asesinos, Ramírez
sí tenía una obsesión real con el ocultismo y el satanismo: pintaba pentagramas
en los espejos de las casas de sus víctimas y obligaba a los sobrevivientes a
jurar lealtad al Diablo.
¿Dónde
entra AC/DC en esta mugre? Cuando la policía empezó a investigar las escenas de
los crímenes, en una de ellas encontraron una pista: una gorra de béisbol con
el logo de AC/DC que a Ramírez se le había caído al escapar. Para colmo, los
amigos del asesino declararon ante la policía que el tipo era un fanático
enfermo de la banda y que su disco favorito era Highway to Hell (1979).
2.
El Delirio Mediático: "Night Stalker" y la Canción de la Discordia
Cuando
la prensa amarillenta y las cadenas de TV abierta se enteraron del detalle de
la gorra y el fanatismo del asesino, se frotaron las manos. En pleno auge del
Pánico Satánico (la misma época del juicio a Ozzy y las audiencias de la PMRC),
los medios encontraron el nexo perfecto para decir: "¿Ven? El rock pesado
vuelve loca a la gente y crea asesinos".
El
periodismo rancio se agarró de una canción en particular del disco Highway to
Hell: "Night Prowler" (El merodeador de la noche). La letra de la
canción, escrita por el enorme Bon Scott años atrás, hablaba en realidad de un
pibe que se metía sigilosamente en la habitación de su novia de noche para
estar con ella sin que se enteraran los padres, usando la metáfora de un gato
negro o un ladrón de barrio.
Pero
los diarios y la TV deformaron todo. Empezaron a decir que la canción era el
"manual de instrucciones" que Ramírez usaba para cometer sus crímenes
y que el mismísimo apodo que la policía le había puesto al asesino, "The
Night Stalker" (El Acosador Nocturno), estaba inspirado en ese tema de
AC/DC.
3.
La Postura Social y la Persecución a la Banda
La
psicosis colectiva fue total. La sociedad conservadora americana encontró el
"ejemplo perfecto" para demostrar que el Heavy Metal era peligroso
para la salud pública.
Cancelaciones
y Protestas: En varias ciudades de Estados Unidos se armaron piquetes de padres
y grupos religiosos en las puertas de los estadios donde iba a tocar AC/DC.
Presionaron a los intendentes y gobernadores para que cancelaran los shows del
grupo.
La
Repercusión en la TV (Nota de Color Amarillo Rancio): Los noticieros abrían las
transmisiones mostrando la foto de Richard Ramírez (con su mirada desquiciada)
pegada a las imágenes de Angus Young vestido de colegial y haciendo sus pasos
de baile en el escenario. Los titulares decían cosas como: "¿Es la música
de AC/DC el combustible de la masacre en California?" o "El rock
satánico que musicaliza las pesadillas de sus hijos".
4.
La Respuesta de AC/DC: Mantenerse Firmes
Los
músicos de AC/DC la pasaron horrible. Ellos eran tipos de trabajo, rockeros de
bar que se habían roto el lomo ensayando y viajando en colectivos destartalados
para llegar a la cima, y de golpe los medios los trataban como cómplices de un
asesino psicópata.
La
banda se plantó y se negó rotundamente a darles de comer a los periodistas
amarillistas. Decidieron no dar entrevistas morbosas sobre el tema. Angus Young
y Malcolm Young salieron a aclarar los tantos de manera cortita y al pie cuando
la situación se volvió insostenible:
"Es
una locura total. El tipo era un maldito loco que también usaba zapatillas de
marca y comía hamburguesas, ¿pero van a culpar a las fábricas de calzado o a
los restaurantes por sus crímenes? Nosotros hacemos música para que la gente se
divierta un rato el fin de semana, no escribimos códigos para psicópatas. La
prensa usó nuestro nombre para vender diarios a costa del miedo de la
gente". — Malcolm Young, poniendo las cosas en su lugar.
Afortunadamente,
en agosto de 1985, un grupo de vecinos de un barrio de Los Ángeles reconoció a
Richard Ramírez en la calle, lo linchó a golpes y lo entregó a la policía,
terminando con la pesadilla en las calles. Durante el juicio, quedó claro que
Ramírez era un tipo con el cerebro quemado por traumas de la infancia y abusos
de drogas pesadas, y que la música de AC/DC no había tenido absolutamente nada
que ver con sus brotes de violencia.
5.
Las Secuelas
Al
igual que pasó con Ozzy y Dee Snider, el sistema intentó usar la mugre y la
sangre de un caso policial para censurar el arte y tapar los problemas reales
de la sociedad (como la falta de salud mental o la violencia urbana).
Aunque
a AC/DC le costó un par de años sacarse de encima el estigma que la prensa les
había pegado injustamente, la base de fanáticos de la calle nunca les dio la
espalda. Al final, los diarios de la época terminaron en el tacho de la basura
y las canciones de AC/DC se convirtieron en clásicos inmortales que se siguen
escuchando en todo el mundo. La distorsión y la verdad siempre ganan.
Archivo Policial: La Psicosis del "Night
Stalker" y la Locura de los Medios (1984-1985)
Para
entender cómo se llegó al delirio de culpar a AC/DC, hay que meter los pies en
el barro de lo que se vivió en California entre mediados de 1984 y agosto de
1985. No fue un caso policial más; fue una de las olas de terror más
impredecibles y caóticas de la historia de Estados Unidos, que transformó el
miedo cotidiano de la gente en una cacería mediática sedienta de culpables.
Acá
abrimos el expediente de Yerba y Mugre para ver al detalle los hechos
policiales, las portadas rancias de los diarios y cómo reaccionó una sociedad
que estaba al borde del colapso nervioso.
1.
El Modus Operandi: El Terror que no Tenía Lógica
La
policía de Los Ángeles (LAPD) estaba completamente desconcertada, y ahí nació
el primer gran problema. Los asesinos seriales clásicos (como Ted Bundy o John
Wayne Gacy) solían tener un "tipo" de víctima específico (mujeres
jóvenes, adolescentes, etc.) y un método que repetían como una firma. Richard
Ramírez rompió todos los manuales policiales.
Sin
patrón de víctimas: Atacaba a cualquiera. Mató a hombres ancianos, ejecutó a
parejas jóvenes en sus camas, violó a mujeres grandes y llegó a ensañarse con
nenes. Tenía entre 9 y más de 80 años. Nadie estaba a salvo.
La
invasión al hogar: No buscaba a sus víctimas en callejones oscuros ni a la
salida de boliches. Su método era el merodeo. Caminaba por los suburbios a la
madrugada, buscaba casas con ventanas o puertas traseras abiertas por el calor
del verano, y se metía silenciosamente mientras la gente dormía.
La saña
y el ocultismo: No solo mataba; torturaba, mutilaba y obligaba a sus víctimas
sobrevivientes a jurar lealtad a Satán. Empezó a dejar pintados pentagramas
invertidos con labial en las paredes de los cuartos y en los espejos de las
casas que asaltaba.
2.
El Caos Policial y la Pista del Rock
La
investigación fue un desastre interno de celos entre el Departamento del
Sheriff de Los Ángeles y la policía de San Francisco, lo que le permitió a
Ramírez seguir libre durante meses. Pero a mediados de 1985, la presión pública
era insoportable.
En una
de las escenas del crimen, los peritos encontraron una huella dactilar clave en
un auto robado, pero el detalle que los medios filtraron y que desató la
tormenta fue el de la gorra de AC/DC olvidada en el lugar de uno de los
ataques. Cuando la policía interrogó al círculo cercano del sospechoso (que en
ese momento era un NN para el público), los conocidos declararon que el tipo se
la pasaba escuchando el cassette de Highway to Hell y que estaba obsesionado
con la estética pesada.
Para
una fuerza policial desbordada y una política que necesitaba calmar a las
masas, la música se convirtió en el "explicador" rápido de una maldad
que no sabían cómo frenar.
3.
La Reacción de la Sociedad: El Gran Encierro
El
miedo se convirtió en una paranoia colectiva que cambió el día a día de
California:
Ventas
récord de armas y alarmas: Las armerías de Los Ángeles se quedaron sin stock en
pocas semanas. La gente dormía con revólveres en la mesa de luz. Las empresas
de seguridad privada y colocación de rejas no daban abasto.
El
verano de las ventanas cerradas: A pesar de las olas de calor sofocantes del
verano del 85, la gente prefería ahogarse adentro antes que dejar una ventana
abierta un centímetro. Las luces de los patios quedaban encendidas toda la
noche; los vecindarios parecían zonas militarizadas.
La
desconfianza al piberío de la calle: Si eras un vago del barrio que caminaba a
la noche con una remera negra de una banda de metal, una campera de jean con
parches o el pelo largo, automáticamente eras sospechoso. La gente llamaba al
911 a cada rato denunciando a "jóvenes extraños de aspecto satánico"
en las esquinas.
4.
Las Portadas Rancias: El Altar del Amarillismo
Los
diarios (como el Los Angeles Times o el San Francisco Chronicle) y los
noticieros nocturnos de la TV abierta hicieron un festín morboso. Cuando por
fin se reveló la identidad de Ramírez y saltó el nexo con el rock, las
redacciones destilaron toda la mugre conservadora de la época.
Así
titulaba y opinaba la prensa rancia de aquellos días:
"EL
ADORADOR DE SATÁN QUE SE LIMENTA DE LA DISTORSIÓN"
Los investigadores confirman que el 'Acosador Nocturno' no
actúa solo: lo acompaña la música satánica de bandas extranjeras que rinden
culto al infierno. En los auriculares de este monstruo sonaba el rock pesado
como un himno de guerra antes de entrar a violar y matar a ciudadanos
inocentes. ¿Qué control tienen los padres sobre estos cassettes que se venden
libremente en los centros comerciales y que transforman a jóvenes desadaptados
en asesinos implacables? La sangre de California también mancha las manos de la
industria discográfica.
"NIGHT
PROWLER: EL MANUAL DEL ASESINO"
La policía analiza las letras del grupo australiano AC/DC.
Los expertos aseguran que la canción 'El merodeador de la noche' describe paso
a paso el horror que vivieron nuestras familias este verano. No estamos ante
simple música de entretenimiento; estamos ante consignas de violencia explícita
que la juventud consume diariamente mientras el sistema mira para otro lado.
5.
El Final en la Calle: La Justicia del Barrio
Lo más
irónico de toda esta historia es que a Richard Ramírez no lo atrapó un
megaoperativo del FBI ni una investigación científica de la policía que buscaba
nexos satánicos en los discos. Lo atrapó la gente común, los laburantes de la
calle.
El 31
de agosto de 1985, Ramírez volvió a Los Ángeles en colectivo después de un
viaje. No sabía que esa misma mañana los diarios habían publicado su foto
gigante en primera plana por primera vez. Cuando se bajó, vio su cara en las
canillas de diarios y se dio cuenta de que estaba cercado. Intentó robar un
auto para escapar en la zona del este de Los Ángeles (un barrio
mayoritariamente de laburantes hispanos).
Una
mujer lo vio y empezó a gritar: "¡Es el asesino, es el Night
Stalker!". En cuestión de segundos, los vecinos del barrio (mecánicos,
albañiles, tipos que estaban tomando algo en la vereda) salieron corriendo
atrás de él. Lo acorralaron, le dieron una paliza histórica a golpes de puño y
con barras de hierro, y se lo entregaron ensangrentado a la policía que llegó
al lugar para salvarlo de que lo linchen ahí mismo.
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